Periodismo, detonante de la excelencia humana


“Proceder a ese acto abominable y voluptuoso que se llama leer el periódico, gracias a la cual todas las desgracias y cataclismos del universo en las últimas veinticuatro horas, las batallas que han costeado la vida a cincuenta mil hombres, los crímenes, las huelgas, las bancarrotas, los incendios, los envenenamientos, los suicidios, los divorcios, las crueles emociones del hombre de Estado y del actor, transmutados en nosotros que no estamos interesados en ellos, y para nuestro uso personal, en un festín matinal, se asocia maravillosamente, de forma particularmente excitante y tónica, a la ingestión recomendada de algunos sorbos de café con leche,”- Marcel Proust.


 “La gente es lo que come. Y la sociedad es la información que consume”, sentenció el consultor ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Javier Darío Restrepo, en una conferencia acerca de la ética periodista en el Auditorio “Alejandro Avilés” de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el pasado martes 20 de marzo.

Esta aseveración caló profundo, y me hizo pensar en la calidad de la información publicada por los medios de comunicación en el país.
Inmediatamente sentí vergüenza por la programación expuesta por las televisoras privadas de transmisión abierta de alcance nacional; aunque, desde la perspectiva de Restrepo, el círculo de desinformación comienza en la prensa escrita de bajo costo debido a la alta carga sensorial o “amarillista” que caracterizan a estos medios.

“El consumo de información amarillista evita la transformación del ser, manteniendo a nuestra sociedad despierta, pasiva y, fundamentalmente ignorante”, señaló Restrepo durante la ponencia. Todo lo anterior es cierto, pero no se puede ignorar la libertad de los ciudadanos para consumir el tipo de información que consideren adecuada o que satisfacen sus intereses particulares.

La problemática de la información no radica en su calidad, sino en la discriminación hacía al sector más bajo de la población, al que se le considera incompetente de asimilar información política o económica, y se le muestra únicamente información que altere a los sentidos.

Para revertir este mal es necesario que el gremio periodístico evolucioné su trabajo, sirviendo únicamente al interés público, y no a la oligarquía que controla los medios de comunicación.
Esta evolución debe sublevar a la sociedad a que se interese en lo que acontecido en la esfera pública.
“La información debe inspirar e instar a la participación pública”, sentenció el periodista de origen colombiano ganador del premio latinoamericano a la ética periodística otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP).

Lo antes mencionado no sucede en la prensa mexicana, por lo que se diluye la posibilidad de elegir un periodismo de calidad y uno amarillista.
Será imposible romper el círculo de desinformación hasta que la labor del periodista no se enfoque en los consumidores.
José Darío Restrepo indicó que: “es indispensable actuar en equipo: no hay competencia ni exclusividad en el periodismo, hay trabajo para la sociedad, y el único amo de los periodistas es su lector”.

La peligrosidad del asunto es que, el consumo de información se vuelve homogéneo; lo que limita al pensamiento crítico, nublando nuestra percepción de la realidad.
Es por esto que somos indiferentes ante las guerras, la violencia, la injusticia, y la pobreza.
El consumo de información amarillista es una de las causas que mantiene a esta sociedad inactiva e ignorante.
Restrepo señaló que la responsabilidad de los periodistas es ofrecer un trabajo relacionado estrictamente con la verdad, y debe prevenir a la sociedad de los abusos del poder: “Sino lo hace el periodista, nadie lo hace”.
Si la sociedad no despierta del letargo, si no analiza la información que recibe diariamente de los medios de comunicación, le será imposible distinguir un material cualitativo de uno amarillista.

Hasta que no tengamos un periodismo social, no se puede recriminar al consumidor amarillista; lo que es urgente es exponer a los dueños de los medios de comunicación que no tienen el interés de educar a sus consumidores, además de transformar el quehacer periodístico en una labor de excelencia para quién lo ejerce y para sus consumidores.
Con suerte, la producción y consumo de información amarillista llegará únicamente a un grupo selecto y mínimo que necesita  satisfacer un impulso sensorial.

Alfaguara: “El negocio del libro y su historia”


“De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.”-Jorge Luis Borges.

“El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.”-Marcel Proust.

El mundo editorial en México no conoce el tamaño de su propio mercado; es por esto que las casas distribuidoras han comenzado a compartir sus bancos de datos para ir haciendo cálculos aproximados de la dimensión real de los lectores dentro del país.” señala Ramón Córdoba, editor de Alfaguara, que sueña con una metodología que cifre las ventas anuales de libros durante diez años, para evitar la sobreproducción, ahorrar gastos en logística y transporte.

“El futuro de las editoriales está en generar lectores, aumentar el mercado, el mundo de la inteligencia; así el interés por la lectura1 alcanzará a más personas y, como resultado se venderán más libros”, agregó el editor.

Al ser cuestionado sobre la falta del hábito de lectura en México y cifrando estadísticas del 2007 por parte de la Unesco y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) declaran que México ocupa el lugar 107 de 108 países estudiados en cuanto a hábitos de lectura, Ramón se mantiene escéptico:

“Siempre se ha dicho que México es un país de no-lectores. Sin embargo, voltea a tu alrededor, cuenta la gente que tiene algún material de lectura en la mano dentro de la librería (haciendo cálculos temerarios se puede considerar a un cinco por ciento de la asistencia total).
¿Cuánta gente en el metro no tiene libro?. Nos hemos dejado llevar por los datos, la realidad es otra… sin mencionar que es imposible saber con exactitud cuánto se lee, lo anterior proviene de las ventas”.

 Estos estudios también contemplan que un 40% de los mexicanos jamás han pisado una librería.
Durante la charla comentó que la venta de material fuera de las librerías es cada vez más importante:
“Tiendas de autoservicio como: supermercados, Sanborns, puestos de periódicos, etc. Han incrementado el espacio para los libros, hay mejores en la estantería. Esto se debe a que reporta ganancia”.
Las organizaciones que ejecutan las estadísticas están dejando fuera a puntos de venta importantes, por lo que sus aproximaciones son erróneas.

“Si en México no se leyera -o se comprara libros- la editorial no estuviera en constante crecimiento”.
En 1992 trabajan para Alfagura 12 personas, en la actualidad son 60. La empresa es 5% más grande ahora que en su fundación.
En lo que respecta a la compra de libros y revistas especializadas, el estudio de la ANUIES  (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) establece que un 11% de estudiantes universitarios compra materiales bibliográficos frecuentemente y un 46.4% reconoció que casi nunca adquieren libros y revistas para sus estudios2.
Estos datos señalan categóricamente que los estudiantes universitarios mexicanos no son afectos a la compra de libros y revistas para coadyuvar a su óptimo desarrollo académico.

A pesar de esto dentro de la editorial existen las ediciones de Bolsillo, que tienen como consumidores a maestros, estudiantes y lectores habituales que prefieren consumir dos productos en vez de comprar una edición de lujo.
“Alaguara maneja dos ediciones: Trade (formato 14×23 de encuadernación rústica, mayor margen e interlineado) y la versión de bolsillo (papel de menor calidad, producción barata, menos estética dentro del libro).
“Todas las obras cuando son publicadas aparecen en Trade, el autor recibe un 10% de regalías por cada libro. Si se acaba el tiraje puede pasar a la versión de Bolsillo donde el autor recibe 6% de regalías.
En ciertos casos se mantienen las dos ediciones porque cada una tiene mercado”.

El éxito de un libro es un volado. “La peor pesadilla de un editor es dejar ir un título que se vuelve best-seller con la competencia”.

Alfaguara se especializa en la venta de autores latinoamericanos consolidados. Esos que forman parte de la Historia Universal de la la Literatura, tiene un sello juvenil y, ocasionalmente, publica autores europeos o norteamericanos que se vuelven best-sellers como: Stieg-Larsson, Stephenie Mayer, Daniel Glattauer, entre otros.
Todo lo mencionado convierte a Alfagura en la editorial la número uno en ventas.
“Alfaguara no está para invertir; es un negocio consolidado que tiene plaza para dos o tres promesas literarias al año. La agenda está cubierta hasta el 2014. La apuesta por jóvenes talentos proviene del premio de la editorial. Para la elección del ganador primeramente hay tres líneas de bateo que expulsan los manuscritos.
Pensar que el premio foguea a los escritores es una idea bastante cuestionable, ya que, la mayoría de los ganadores ya tienen obra publicada antes de hacerse acreedores del premio.
El ganador de este año fue el colombiano Juan Gabriel Vásquez con la novela “el ruido de las cosas al caer” (lectura recomendable).

Por último, Ramón Córdoba señaló que el ciclo de los libros se puede ver revitalizado con los guiones adaptados de las novelas. Citó como ejemplo el próximo estreno “Agua para elefantes” . Como libro fue mal negocio ya que no se vendió por completo el primer tiraje, pero,  con el próximo estreno los lectores se han vuelto a interesar en ella.
Por esto la editorial se ha puesto de acuerdo con la casa distribuidora y colocarán en el mercado una portada con los actores de la película.

La historia de Alfaguara comienza en 1964 de la mano del escritor Camilo José Cela, ahí publicó alguna de sus obras y de muchos de los escritores de su generación. En 1980 fue adquirida por Grupo Santillana, lo que le entregó una proyección mundial, convirtiéndose en una de las editoriales con gran presencia en Hispanoamérica. Lo que los ha llevado a “fichar” a grandes escritores: Saramago, Fuentes, José Agustín, Martín Moreno. Grandes escritores que pueden darse el lujo de vivir de sus libros3.

Alfaguara se define a sí misma como: editorial con una amplia tradición, avalada por los miles de títulos publicados, por la multitud de éxitos de ventas y por la imagen que le proporcionan los autores de su catálogo, Alfaguara es una de las editoriales en lengua española con identidad y perfiles más definidos. Para muchos lectores españoles e hispanoamericanos, es sinónimo de calidad y garantía de buena literatura.
Desde sus orígenes, Alfaguara mantiene dos líneas de edición principales. De un lado, la que publica la mejor literatura contemporánea escrita en lengua española en ambos lados del Atlántico. De otro, la que da a conocer lo más significativo, renovador y sobresaliente de la literatura en áreas idiomáticas distintas de la española4.

Alfaguara ha sabido aprovechar que pertenece al Grupo Santillana para poderse posicionar como la editorial más fuerte económicamente hablando, también entrega textos de gran calidad. Sus ventas son altas y tienen grandes tirajes que los ponen como el sueño de muchos escritores. Su premio de Novela es el que más dinero entrega en lengua española, y lo han ganado escritores de talla internacional5.
Al Grupo Santillana también pertenecen las siguientes editoriales: Taurus, Aguilar, Suma de Letras, Punto de Lectura y Altea.

Según Ramón Córdoba, la empresa surge con dos empleados y así se mantiene durante ocho o nueva años, son financiados; con la entrada del nuevo milenio la editorial es capaz de no presentar pérdidas, del 2002 en adelante la editorial ha estado en un constante y acelerado crecimiento.

Alfaguara vive una época de oro, la mayoría de sus autores de prestigio siguen vivo o murieron hace poco. Su obra sigue siendo reciente, no ha habido una corriente nueva con el éxito del Boom.
Tienen a Carlos Fuentes, Mario Benedetti, García Márquez, Vargas Llosa, éxitos juveniles y dos o tres promesas que pueden ser o no ser negocio.
Lo preocupante es que estos autores eventualmente morirán y no encuentro quien pueda ocupar esos asientos.
Alfagura presume de ser una editorial elite, el problema será cuando las plumas dejen de escribir y se vea rodeado de escritores que no den para la talla de su propio negocio.

Referencias:

1.-http://bit.ly/uhSzHa

2.-http://bit.ly/v8yoE0 

3.-http://bit.ly/toUZr1 

4.-http://bit.ly/uQSqPI 

5.-http://bit.ly/toUZr1

Marcel Proust.-


“Así, como aquella alquimia de su enfermedad, una vez que había hecho celos son su amor, se ponía a fabricar cariño y compasión hacía Odette.
Aquella enfermedad que era el amor de Swann se había multiplicado tanto … que había acabado por formar un todo con él, hasta tal punto que no era posible arrancárselo sin destruirlo casi por completo: como se dice en cirugía, su amor era ya inoperable.”-
Marcel Proust.

Un día como hoy, pero hace 87 años, murió uno de los mejores escritores del siglo XX, Marcel Proust.

Nacido en Francia en 1871, tiene orígenes judíos por parte de su madre; ella, alrededor de toda su vida fue el único amor confesable y realmente notorio a través de sus escritos.
Al adentrarse en la lectura, se nota que el  único objetivo es el descubrimiento de la verdad por medio de las vivencias ocurridas y los personajes con los que se relacionó.

Haciendo de “Por el camino de Swann” una novela autobiográfica mezclada con la fantasía para hacer referencias y demostrar el ámbito social de la época. Así mismo, el demostrar las ideas personales de la sexualidad, el amor, el rol vital de las artes y los artistas que fomentaron su activa vida como intelectual desde la infancia.

Con tan sólo nueve años, sufre su primer ataque asmático; enfermedad determinante para entender la aflicción y agonía que sufría Proust como niño cuando su madre le besaba por última vez y debía abandonarlo.
El detestable beso de despedida aparecía cada noche; eternas horas se acercaban, en las cuales el niño acomplejado sufría de la ausencia de cariño vital que le entregaba su paciente madre que no se alejaba de él por el temor a un repentino ataque.

Proust siempre tiene en la cabeza, la necesidad, el anhelo de que alguna mujer lo amara, para  que, de alguna forma, se compensara el lazo afectivo que se había roto con la muerte de su madre (1905).

La figura del padre, figura como un villano; la excesiva sensibilidad de Marcel y el disgusto que sentía porque otro hombre podía convivir con su madre, lo acuñan como un personaje sombrío de físico “incierto”; del cual, únicamente recibe órdenes y castigos.
Fuera de la casa de la abuela – donde se proyecta la mayoría de la novela- se encuentra a otro hombre. A uno más carismático, de una simpleza al querer que no se nota en el ambiente hogareño.

La novela de Proust se ve determinada por un interés mayor hacía los personajes que hacía el paisaje, dejándolo, por así decirlo, en un segundo plano; aunque, sería un error separar la literatura en planos, ya que una complementa al otro.
Las vivencias de los personajes se funden en un ambiente característico: paseos al atardecer, los caminos de la invención y el camino del campanario, la Iglesia…

Curiosamente, Marcel Proust, tiene un hermano, Robert, el cual ni siquiera aparece en la novela, citándose a si mismo -siendo el narrador de la historia- como hijo único del matrimonio.

Robert Proust, estudió Medicina, igual que su padre, y fue un hombre de vigor, deportista y socialmente aceptado; su hermano, todo lo contrario. Vivía con una debilidad de salud, que lo mantenían encerrado en hospitales y en un cuarto con ventanas forradas y galones de café negro para ayudar a que salgan las palabras.

Contrariamente a lo que se puede pensar, los años de esplendor como creador literario, se dan después de la muerte de sus padres.
La depresión y los constantes problemas de salud, encierran en un mundo fantástico situado en el Boulevard Haussman número 102,  a Proust que por medio de la novela tratará de recapitular los sucesos de lo acontecido en su vida y a los que le rodeaban.

La sociedad enjuiciadora y esnobista, de la cual se resignaba a pertenecer con singular desagrado pero ,agradeciendo al mismo tiempo de sus posibilidades económicas para infiltrarse en un mundo intelectual, en el cual, encuentra mayor agrado hacía la posesión material y llenarse de conocimiento vano sobre las artes, en vez, de contemplar la estética de las obras y las emociones que llegan a resaltar.

Marcel encerrando en un mundo de ambigüedades, por un lado sentía repulsión por las personas que le rodean, cortando muchos lazos inconvenientes, como lo hacía Swann al dejar atrás el grupo intelectual de los Verdurin.
Marcel se limitaba a escribir crónicas y a estudiar a la sociedad que le rodeaba mientras agotaba con prontitud la fortuna heredada por su madre.

Su muerte se da en 1922, gracias a una bronquitis evolucionada gracias a los severos problemas de asma; fue enterrado junto a sus familiares en el panteón parisiense Pere- Lachaise.

Proust escribe plasmando la vida, fraguando un cuaderno de vivo recuerdo mientras el asma abrasaba su garganta, dejándola exhausta de un tono rojizo.
Su obra representa el logro más grande de los últimos decenios; dejando un patrimonio de riqueza predominante, un vocabulario interminable para plasmar emociones, paisajes.
El talento sobrenatural de Proust lleva a hacer del olor y el sabor de una Madelina cítrica avainillada, el comienzo de una novela de siete tomos, marcada por las pasiones, el entorno social y el gusto hacía las Bellas Artes, que, al mismo tiempo, se ve delimitado por un tiempo narrativo llevado a la pulcritud, haciendo de cada página un tiempo determinado, en el cual, se plasma el funcionamiento de un termómetro; “ la salamandra de Mercurio”, el terror del beso de despedida, la doble vida de la corriente de Odette.

La predisposición del autor a plasmar sus recuerdos hacen de “ En busca del tiempo perdido” un libro que nos lleva a través de la vida del autor; marcando distancia entre la cálida tierra de Combray de sus recuerdos y los pasajes reales del lugar, los pintorescos cielos al atardecer contrastan contra la fidelidad con la cual plasma en tinta los sucesos de su vida.

La añoranza y la realidad se ven dibujados en el plano de la realidad; absorbiendo las sensaciones de una infancia aterrorizada por la inseguridad hacía si mismo complementada con el complejo de Edipo y la insuficiencia para entablillarse dentro de un grupo social junto a las alegrías otorgadas por la casa de veraneo, el siempre grato recuerdo de su madre, su primer gran amor Gilbertte…

Su búsqueda frenética del entendimiento de su propia vida demuestra a un neurótico con delirios de grandeza, que jamás pudo soportar la pérdida de su madre, incluso, antes de su muerte; creando a un monstruo antisocial con la capacidad de romper cualquier tipo de lazo afectivo. Dejándolo cada vez más solo, acaba encerrando en la meditación y la escritura para entenderse a si mismo y todos los males que lo acojonaban:

“¡Y a mí qué me importa lo que piensen los demás! Me parece grotesco hacer caso a los demás en asuntos de sentimientos. Sentimos para nosotros, no para el público.”- M. Proust.

La idea romántica del amor creada por el autor, y su condición homosexual, lo lleva a la interiorización de los sentimientos y el aleje de la vida pública.

En Proust se recalca al deseo ciego, absurdo, poseso, de la dicha.
a la creación de epopeyas de las cosas menos dichosas, el encontrar belleza donde los demás encuentran imprudencia: “Y en seguida la quise, porque sí, algunas veces para que nos enamoremos de una mujer con que nos mire despectivamente.” – Marcel Proust.

lo lleva por sendas incorrectas en las cuales no se cansa de caer,
un círculo de vileza que lo lleva detrás de relaciones enfermizas codependientes: “En el pasado soñábamos con poseer el corazón de una mujer de la que estábamos enamorados;  más adelante, sentir que poseemos el corazón de una mujer puede bastar para enamorarnos de ella.” – Marcel Proust.;

haciendo a un lado el raciocinio, dejándose llevar por medio de la ceguera y los idealismos adjudicados a terceros: “La mayoría de las personas que conocemos no nos inspiran más que indiferencia, de modo que cuando en un ser depositamos grandes posibilidades de pena o alegría para nuestro corazón, se nos figura que pertenece a otro mundo, se envuelve en poesía, convierte nuestra vida en una gran llanura donde nosotros no apreciamos más que la distancia que de él nos separa.”- Marcel Proust.

La falta de realismo en las relaciones amorosas llevan a Proust a la desolación. El punto más bajo al cual se puede llegar, después de la fantasía, el desasosiego:  “Si me enfado contigo es por tus actos, ésos te los perdono porque te quiero, sino por tu falsía, por esa absurda falsía que empleas en negar cosas que yo sé”- Marcel Proust.“La quería, lamentaba no haber tenido tiempo e inspiración para hacerle daño, para obligarla a que se acordara de mi”- Marcel Proust.

La pasión de la escritura de Proust, crea un desenvolvimiento tal en la historia, que es imposible el verse reflejado entre lo sucedido con Odette y Swann.
El ver el dolor de los demás reflejado ante las palabras de Proust es más que halagador – incluso, en cabeza propia- el psicoanálisis más perturbador, glorioso y lleno de belleza que jamás volveré a encontrar.

Swann, es todo hombre y toda mujer que ha pasado por el sabor agridulce de las mieles del amor, lo voluble del temperamento humano y la debilidad ocasionada por los sentimientos ligados hacía las personas que amamos.
Además, simboliza la entrega total hacía una persona, inclusive, cuando sabe que no es correspondido. Llevándolo a la humillación pública, denigrándose por una persona que estuvo primeramente enamorada de él hasta convertirse en un esclavo del temperamento caprichoso de Odette.
Swann, es un cobarde… atado a una relación enfermiza la cual le lleva por la ruta inadecuada, pero ese no es lo peor en él, lo peor es su falta de voluntad para dejar aquél mal y proseguir con una vida en la cual encontrará un estilo de amor que no condene a su propia persona a vivir un mundo de calvario.

Odette, por su parte, simboliza la frialdad y la banalidad de las sociedades a través del paso del tiempo; el fetichismo hacía lo material, lo voluble de un temperamento mal forjado que únicamente ve por hacía las personas como un objeto-inmueble del cual apoyarse mientras pasa por diversas situaciones que la obligan a buscar el apoyo de un hombre. Al cual, abandona sin honrar con el debido respeto a aquellos desafortunados que han caído enamorados de ella.

Proust es un loco, un esnobista detrás de una máscara de repudio hacía su “supuesta hermandad” que atormentó su existencia por medio de prejuicios; pero Marcel no era igual a ellos, detrás de el supuesto gusto hacía el arte, había una filosofía ligada con el amor y la Estética que los demás no podían compartir por la simple razón de que él iba un paso más adelante que los de su clase.
Dejando atrás el gusto hacía lo material, haciendo de su obra un sinónimo de la palabra grandeza.

Comparándolo con otro autor, el japonés Yasunari Kawabata, es difícil encontrar una sumisión tan deliberada hacía la profanidad de los personajes.
La autioinmersión de Proust dentro de su obra es signo de valentía, porque es romper cualquier tipo de barreras y mostrarse a la sociedad con toda la fuerza para mostrar en el abismo en el cual se encontraba en ese momento y la cual sigue hasta hoy.

El tiempo recobrado de Proust es el súbito encuentro definitivo como persona plasmado en su novela junto a los demás personajes de su invención, que lo único que hacen por él es el complementarlo para hacer de sí un sujeto polifacético, un camaleón que aparece como narrador, como niño, como amante: iluso, desesperado. Agónico personaje heterosexual-homosexual; impulsado por su madre, a explotar los sentimientos hasta el frenesí, creando a un ente  con la capacidad de plasmar y adueñarse de los sentimientos de los demás.
Porque las palabras no son de quien las dice, sino a los que conmueve.