“Firmado con un klinex”- Élmer Mendoza


Análisis de “Firmado con un klinex” de Élmer Mendoza

“¡Qué país, Catalina! Quién no tiene miedo, tiene tedio”-Ángeles Masstreta


Élmer Mendoza nació en Culiacán, Sinaloa en 1949, ciudad donde reside y es catedrático en la Universidad Autónoma de dicho estado.
Su obra ha sido traducida al francés, al alemán, italiano, portugués y ruso.
Federico Campell dice que Mendoza es “el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”.
Por otra parte, Arturo Pérez-Reverte lo llama “su maestro y sin su obra le hubiese sido imposible escribir “La reina del sur” que nació de las cantinas, del narcocorrido y de sus novelas.”

Élmer Mendoza asegura que :“Trabaja en una realidad estruendosa que ahora tiene a buena parte de los mexicanos atrapados emocionalmente”1, y es cierto, todos los días las acciones del narcotráfico se roban las primeras planas de los periódicos.
Inteligentemente Mendoza no hace una crítica directa a la estrategia del narcotráfico, le basta con capturar la realidad de los pueblos fantasmas al norte del país y de ahí comienza a escribir: “La realidad mexicana es escabrosa. Sabemos en qué país vivimos. Ahora nos afecta un país en el que no vivimos que, sin embargo, es importante para nuestra economía. Las leyes antiemigrantes han traído personas de regreso antes de tiempo y la violencia ha paralizado el turismo. Pero el norte colinda con la nada. Nuestros mayores tuvieron que crear todo. Vencieron al desierto. Entonces sabemos el valor del optimismo y el valor que tiene el agua que sale de las piedras.”2

Sobre los miembros que producen literatura del Norte, comentó que: “Ahora somos tantos como los surrealistas; hemos provocado la atención de los académicos universitarios, sobre todo norteamericanos; hay también australianos, argentinos, alemanes, etc. ellos son los que definen las vertientes literarias y aclaran sus características”3 .
La literatura del norte es un esfuerzo de los escritores contemporáneos en plasmar sobre el papel la realidad y la ficción del mexicano común que vive en las zonas desérticas del país.
No todo es violencia o narcotráfico; esta rama de la literatura actual se esfuerza en dibujar la unión de dos naciones divididas por medio del Río Bravo y los muros fronterizos.
La alta inmigración de latinoamericanos hacía Estados Unidos ha evocado una nación independiente que mezcla un modo de vida artificial con los frijoles y las tortillas, la música tex-mex y “los nachos” son un claro ejemplo de ello; la misión del escritor del Norte es plasmar todo aquello que no pasa en la capital del México, y que llega por medio de susurros a los periódicos, donde los personajes pierden nombre al ser ejecutados o al volver a su nación tras ser despedido de fea forma de la nación vecina.

Sobre “Firmado con un klinex” el estilo de Mendoza es cambiante; se caracteriza por los diálogos cortos, las alegorías con objetos metálicos o inertes, el uso de un lenguaje llano, exceso de groserías, y todo rodeado por una sombra de miedo e impunidad hacía el ambiente provocado por las palabras.
La atmósfera de los cuentos causan corto circuito con lo que viven sus personajes: un asesino en Viena sigue a su víctima en una bella y calurosa tarde de verano; un esposo festeja a su pareja con un viaje al desierto donde, supuestamente, hay vida extraterrestre a la hora del crepúsculo.
La experiencia del lector ante los relatos es de incomodidad, siempre hay elementos que perturban el aire de los personajes, por ejemplo el inicio del cuento titulado “Si te vas a enamorar que sea de alguien así”:
“Me acabo de suicidar, confesó instalándose al lado del ventanal”4.

Primeramente el impacto de la confesión te roba el aliento, sin mencionar lo ambiguo del mismo. ¿Quién es el personaje que lo dice? , ¿Por qué mantiene la capacidad del habla?.
Esta y demás interrogantes poco a poco se van clarificando durante el cuento, Mendoza tiene la capacidad y el acierto de mantener hilos de tensión abiertos durante los textos: es imposible conocer las intenciones de los personajes ni el rumbo a seguir.

Desde la parte estilística, el cuento más revolucionario sería “Postal para Diego Luna”.  Ya que, la atmósfera viene citada de una forma muy peculiar, una mezcla de guión cinematográfico con acotaciones teatrales sin cuchillas ni cursivas:

“EXT. AUTOPISTA.NOCHE. Vemos un trailer que se aleja rápidamente hasta perderse en un punto luminoso. Cuatro notas de guitarra eléctrica marcan el tiempo. El viento del desierto silba. Desde el punto luminoso algo regresa. Un objeto pequeño y borroso se acerca vertiginosamente. Mientras esto ocurre el aire zumba cada vez más violento, hasta convertirse en aullido, que es justo cuando el objeto se hace completamente visible: lentes oscuros para el sol volando. Close up.
Disolvemos
.5

Lo anterior es una fiel adaptación de la cinematografía vuelta literatura. Nos muestra una recuerdo en retrospectiva en vez de mostrarnos el recuerdo en forma lineal y canónica; con cada nuevo párrafo se vuelve a plantear la situación de los personajes, haciendo que el lector hile las imágenes como si fuesen diapositivas. Una tras otra.
El cambio interrumpido de ambientes obliga al lector a terminar el párrafo para, posteriormente ir armando la trama narrativa.

En los demás cuentos prevalece el ahorro de lenguaje, Mendoza se esfuerza por hacer nítida su imagen con el uso de conceptos y no por medio de descripciones detalladas; el autor sigue las exigencias del lector en la actualidad que no tiene mucho tiempo para leer, su estilo se parece al del periodismo habitual que en menos de dos líneas ha dicho lo acontecido con personajes, el lugar y los porqués de las acciones.
Mendoza prefiere que el movimiento corporal de sus personajes y los diálogos lleven la batuta de la narración, yendo en contra de la narrativa del siglo XX del monólogo interior.

Sobre el cuento que da nombre al libro, se puede ejemplificar como con pocas palabras se puede armar una escena perfectamente. Evitando así el preámbulo y las descripciones detalladas:

Mendieta bajó del tren y se quitó la chamarra. Había viajado toda la tarde y parte de la noche para llegar a Calitháh, ciudad reina del desierto. Encendió un cigarrillo y entró a la estación, que era grande y populosa. De hierro. En un quiosco compró un periódico: tres suicidios más, entre ellos el de Mónica Náscar, la ganadora de las Palmas de Cannes, considerada la mejor actriz del momento.”6

En ocho líneas (visto desde el libro de letra grande y espacio sencillo) el escritor ha dado entrada a su personaje, citó la situación en la que se encuentra y dio un panorama general del lugar donde se encuentra.

Durante las ciento seis páginas de “Firmado con un klinex” el autor logra plasmar la incertidumbre del ser humano en este mundo, la falta de una misión o el desconocimiento de la misma lleva a los personajes a actuar por sentimiento; quizás y es la única parte de nuestra existencia que no han podido robar.
Y en el final de cada cuento se libera una energía que le permite al personaje descansar,  cambiar su visión del mundo y el futuro cercano.
Mendoza opina que: “Todo futuro está condicionado. Si nuestros líderes políticos, empresariales, académicos, intelectuales, trabajan en las carencias más graves de nuestro país (educación, empleo, recuperación de la credibilidad en materia de aplicación de las leyes) nos esperan buenos días. Los novelistas, poetas, músicos, artistas plásticos, cineastas, etcétera, nos encargamos de contar al mundo de qué estamos orgullosos los mexicanos. El futuro tenemos que crearlo con optimismo; quizá con optimismo enfermizo”.7
¿Será que esa energía liberadora es parte de ese optimismo enfermizo del que nos habla el autor? Puede ser.

Valorizando la obra “Firmado con un klinex” es un compendio contemporáneo de situaciones aterrizadas y fantásticas donde los personajes se ven obligados a actuar, como dice la tapa del libro: “el demonio se llama estabilidad”. Mendoza retrata el ritmo agitado de vida que lleva la población en general, los largos trayectos recorridos y la soledad en cada uno de ellos.
Nos es imposible estar quietos en la actualidad. Será por la cafeína, el ritmo de vida, las presiones del trabajo, los delirios existencialistas; inevitablemente la humanidad está pensando en algo.
Merece ser leída para conocer el rumbo de la literatura mexicana actual. Se le podría recriminar por no ser una literatura social, esa que busca un cambio en la sociedad, sin embargo la crítica hacía la misma es fina e hiriente.
El autor ha sido reconocido con el III Premio Tusquets de Novela, por decisión unánime del jurado por su obra “Balas de Plata”, dato que vale la pena rescatar para aquéllos que, como yo, dudan de los escritores contemporáneos.
Sin embargo, siempre hay que pensar por qué un autor es premiado: ¿Por su calidad, para convertir lo “censurable” en permisible? ¿Será que un autor se vuelve autor por un premio?
Todas estas dudas las resuelve el futuro y la lectura.

Notas:

1 Revista de la Universidad Iberoamericana, número 12, febrero-marzo del 2011, Entrevista a Élmer Mendoza, pp.42-43.
2 Op. Cit.
3 Op. Cit.
4 Mendoza Élmer, “Firmado con un Klinex”, Tusquets editores, primera edición, México 2009, página 21.
5 Op. Cit.  pp.47.
6 Op Cit.  pp. 25
7  Revista de la Universidad Iberoamericana, número 12, febrero-marzo del 2011, Entrevista a Élmer Mendoza, pp.42-43.

Portada "Firmado con un klinex"

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Élmer Mendoza

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