Club


El viento menea con suavidad a los árboles; el paisaje claro rodea al Club France, desde mi ventana observó las canchas de tenis hay hombres de blanco uniformados. Apenas y alcanzó a ver la pelota; sin embargo, pasan cosas más interesantes al otro lado del muro. Un perro husmea entre las plantas, los automóviles no dejan de pasar. Pareciera que es imposible salir a las calles sin el escándalo producido por los motores con combustión interna que sobrepasan los límites de velocidad.
En algún momento les platicaré de mi visionaria idea acerca del automóvil y cómo corrompió a la sociedad a un nuevo ritmo de frivolidad y acelere.

Un padre le enseña de forma correcta el golpe de volea. Al fondo, el reloj anuncia la una y cuarto de la tarde, el sol pega a plomo pero ahí están todos juntos, persiguiendo una pelota de caucho. “Seguro a estas horas mañana es imposible encontrar una cancha… por eso, algunos astutos vienen en sábado”

No hay nada más perturbador que ser miembro de un club élite para mantener la figura; si es complicado encontrar un ambiente sin un fondo pantanoso. Bueno, estos lugares de grandes instalaciones deportivas, son todavía peor. La gente se saluda a regañadientes, por la penosa necesidad de haberse topado frente a frente tras salir del gimnasio. ¡Ah! Me olvidaba de un grupo social en alto crecimiento; aquellas que van al Club a hacer relaciones públicas. Sí, toman un asiento, piden algo de tomar y dejan morir el ocaso entre lenguas bípedas que comentan del lecho matrimonial de los socios.
Es como un laberinto, una vez que has pagado la altísima suscripción. Quedas encerrado en un mundo pequeño, en los cuales, todos tienen algo que ver.
Tanto así, que si uno se divorcia de su mujer, el mejor lugar para encontrar al reemplazo, es ahí. Sin importar, que éstas se conozcan ¡Qué más da! Hacer de mi ejercicio cardiovascular una tortura entre las miradas indecentes.

No hay más, del otro lado del muro pasa una vecina que debería conocer -me pareció un dato digno de contar- los coches han vuelto. Se acerca la hora de la comida. Nunca había visto un juego de tenis con tan poca intensidad, no dan  más que tres pasos a su alrededor.
La calle vuelve a ser solitaria, ni un perro cruza por el camino zigzagueante. 
Cierro la cortina y me agradezco a mí mismo el no estar envuelto en aquellos grupos sociales.

Anuncios

3 comentarios el “Club

  1. Arturo Cavazos (piolo) dice:

    jajajja wow no sabia esa opinion tuya acerca de los clubes me habeis dejado impactado aunque no tuvo que ver mucho lo de los coches

  2. inés penella dice:

    jajaja está muy bueno lo de las lenguas bípedas,y sí… van al club a hacer relaciones públicas

  3. Kathya dice:

    Vaya, corto, directo, bueno. Amo tu forma de escribir. Lenguas bípedas..WIN. Te adoro amigo 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s